Estrategias de marketing en supermercados.

noviembre 22, 2015

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A menudo, solemos confundir publicidad con marketing. Y realmente, tienen algo que ver, pero, a modo de introducción para enmarcar el artículo que hoy nos reúne aquí, hemos de quedarnos con que la publicidad es solo una parte o forma de aplicar una estrategia de marketing.

El marketing es un arte. Algo complejo de aplicar en la compraventa pero que si se hace de manera sublime tiene unos resultados a largo plazo muy potentes. Es más, si uno es observador se dará cuenta que sucumbe a ciertas estrategias de marketing con más asiduidad de la que cree. 

Como no me gusta meter al lector en densidades técnicas porque todo se recuerda y asimila mejor con ejemplos, me centraré en uno de los escenarios más socorridos para poner en práctica acciones de marketing y utilizar al consumidor como un auténtico títere: los super e hipermercados.

Lo que alguna vez alguien nos tiene comentado, es que, por ejemplo, los carritos de estos establecimientos están dotados con taras y fallos mecánicos para empujar los carritos de compra hacia el lado que interese y así sesgar el proceso de compra, orientándolo -presumiblemente- hacia los productos que se encuentren en el lado de hacia donde se desvía el carro. Otra cosa por todos sabida es que según se pague, o interese, un producto estará ubicado a una cierta altura, a la del ojo, para ayudar a según qué tipo de persona a decantarse por cierta opción.

También hay quien habla que cada ciertos meses, los supermercados cambian todo de lugar para así “confundir” al consumidor y que, mientras vuelve a ubicar las secciones, se tome un tiempo para ver productos que antes no conocía. O, análogamente, situar productos de primera necesidad al fondo del establecimiento en detrimento de otros más impulsivos cerca de las cajas y en los pasillos de entrada.

Pero estos no son mis favoritos. Me gusta más cuando incluso el cliente está tan bien manipulado que parece que hasta la empresa nos está haciendo un favor con ciertas acciones de marketing. A saber:

Tarjetas de cliente, una de mis favoritas. Resulta que el supermercado nos regala una tarjeta para acumular puntos con nuestras compras y con esto, obtendremos descuentos y artículos gratuitos. Bueno, parece que el supermercado simplemente quiere premiar al cliente fiel. Si y no. Más bien lo que quiere de nosotros es información.

Cuando pasamos nuestra tarjeta cliente al realizar la compra lo que le estamos diciendo es: “Yo, varón de 30 años, vivo en tal ciudad y he consumido el último mes tanto de esto y tanto de esto otro”. Por poner un ejemplo. Y para qué quieren esa información? Analizan tendencias, hábitos de consumo, ven qué zonas/ciudades consumen qué cosas para luego modificar folletos publicitarios en esas zonas, segmentar, saber qué días de la semana van qué tipos de persona para poner en oferta unas u otras cosas, etc.

Es genial cuando por utilizar esta tarjeta la recompensa suelen ser artículos que ellos ya saben que nunca compras. Además aprovechan los que más rotación necesitan según la época del año. O sea que la cantidad de aplicaciones que puede tener la tarjeta de cliente es inmensa.

Hoy en día la información es poder, y en la medida que se pueda clasificar, analizar y utilizar para vender más, más valor tendrá. Piensa en cuántas veces das tu información en concursos, tarjetas de cliente, sorteos, promociones, y demás acciones comerciales. Aplicar estas técnicas no garantiza el éxito de un modelo de negocio, pero si uno se fija en las grandes empresas retail y de alimentación, verá este tipo de estrategias muy bien hiladas para saber qué hacemos y por qué lo hacemos.

 


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