¿Qué es el cashflow? Importancia para los negocios

noviembre 10, 2015

Water tap dripping dollar bills, Water waste concept

Hoy giraremos el grueso de nuestro artículo en torno a un concepto del que todos hemos oído hablar, muchos conocen su significado pero pocos parecen ser conscientes de su importancia: cashflow – o flujo de caja en castellano.

 En esencia, el cashflow es todo flujo monetario, tanto positivo como negativo. O sea, movimientos de efectivo de caja. Podrá verse en libros de economía/empresa como flujos de caja, flujos de efectivo (contabilidad) o movimientos de caja. Dinero.

En lo tocante a las finanzas, también sirve para describir la liquidez de ciertos elementos de inversión o productos financieros. En ese sentido, si yo pongo a depósito 1000€ esperando recibir un tipo de interés del 1% pagaderos a final de mes durante un año, los flujos de caja de la operación serían del tipo: -1000, +10,+10,…,+1010. Tiempo.

Entonces el cashflow tiene que ver con el dinero y con el tiempo, tanto en finanzas como en el mundo empresarial. Sirve para explicar la liquidez, lo tangible, la capacidad de maniobra de una empresa en un momento delicado, la medida con la que mi fondo de inversión me liquida la aportación, el dinero contante y sonante, que acostumbran a decir los sabios en el tema.

Y por qué es tan importante el concepto cashflow?

En un mundo en el que parece que las finanzas, en cuanto a lo referido a toda esa maraña de contabilidad, se han separado definitivamente de la economía de lo real, el cashflow tiene cada vez más importancia.

De nada vale saber que se tiene un negocio innovador con unas previsiones impresionantes, o decir que posees una base de clientes tal que podrían generar millones, o vivir de una patente o invento. Nada de eso tiene valor en el momento que no genera dinero, flujo de caja, cashflow. Porque a nuestros empleados, nuestros impuestos, nuestros alquileres, nuestras materias primas han de ser pagadas con dinero, lo mismo se espera en la medida de lo posible que lo genere el negocio.

Y ese es el problema. No entender que el mundo se mueve por dinero a día de hoy. Cuando mucha gente se aventura  alanzar un negocio, parece que todo vale más que la idea. “El dinero ya vendrá”, “no te preocupes, ya rentabilizarás tu base de clientes”, “lo importante es coger mercado”, etc. Falacias. Tal y como los pagos y costes de una empresa se pueden estimar con mayor o menor incertidumbre, lo mismo ha de hacerse con la capacidad para generar dinero en la empresa.

Otra cosa es aceptar que el cashflow será negativo durante una serie de períodos en aras de un futuro flujo de caja positivo, pero partir de la incertidumbre de cómo un negocio va a generar dinero es suponer demasiadas cosas de partida. Dicho esto también hay ciertos casos extremos que son de apuestas de todo o nada como las famosas startups, pero sabiendo a qué se juega en todo momento, claro está.

Así que la próxima vez que plantee un negocio o inversión preocúpese de cómo y cuándo tal cosa va a hacer que caigan los billetes en su cuenta y menos en cosas periféricas. Porque cuando hay entrada y salida de dinero en una empresa la gestión es más fácil que en una más parada aunque más rentable, hoy en día la capacidad de una empresa para adaptarse al entorno es fundamental para su supervivencia y, en la medida que la empresa disponga de recursos líquidos de manera más rápida, más fácil podrá hacerlo.

Imagen | pas-wp


Desde negocios locales a grandes empresas: factores importantes para su análisis.

enero 11, 2013

Me gusta mucho pasear e ir fijándome en todo lo que me rodea, pero cuando eres de corte financiero, la mente de uno desarrolla cierta manera de procesar la información un tanto curiosa: te llama la atención cómo está montado cierto negocio o tienda física. Desde el marketing que rodea a la empresa hasta su clientela, su personal, la disposición de sus productos, y un largo etc.

Cuando voy acompañado, también me suelo fijar en las preguntas que hace la gente al aire: ¿Pero si no tiene nadie, cómo puede no cerrar este negocio?. ¿Qué pinta aquí X tipo de negocio, si nadie le comprará? ¿Pero cómo que cerró, ¡si siempre estaba lleno!?. Aunque la materia da para escribir libros y libros (y los hay) intentaré en el presente artículo tocar los aspectos más importantes sobre el funcionamiento de los negocios locales, sean PyMEs o franquicias de grandes multinacionales.

centro comercial

Saber diferenciar entre clientela potencial y consumidor: Parece obvio, pero mucha gente cree que por el mero hecho de que un negocio esté atestado de gente significa que su clientela es mayor que si estuviera a media capacidad. Pues es más una desventaja que una ventaja, y me explico: como ventaja podríamos tener el efecto llamada (un clásico en bares y terrazas) que nos incita a consumir en un sitio que está más lleno de gente en lugar de uno totalmente vacío.

Pero si le damos una vuelta de tuerca al planteamiento, nos encontramos con que más gente en un local implica más dependientes encargándose de atenderla, espantando a posibles compradores potenciales al ver la tienda llena, pensando en que no es un buen momento porque no recibirán el servicio adecuado, caso de muchas tiendas de ropa. Y obviamente, y dependiendo del tipo de negocio se prefiere que quien entre en la tienda sea para consumir, y no para dar un paseo sin más a ver qué se cuece sin mucha intención de compra.

Además, cada una se suele posicionar en este sentido de diversas formas: desde altas firmas de moda en las que hay que timbrar para poder entrar a una tienda, dando imagen de exclusividad, hasta grandes cadenas de distribución donde se ponen a RRPP en la puerta para que entre en mayor número de personas posibles. Pero en todo caso, una cosa son las personas que están en un local, y otra, sus clientes.

Confundir ingreso con beneficio. El ingreso son las ventas, tanto de producto (kiosko)  como de servicio (peluquería) realizadas entre el cliente y el establecimiento. A esta cantidad bruta habrá que restarle los costes, tanto de personal (salarios) como fijos del local (alquiler, suministros, electricidad…) hasta  variables con las ventas (costes de almacenamiento, distribución, etc.). Luego, atenderemos las obligaciones financieras (deudas, hipotecas, amortizaciones) y después de todo si queda algo en limpio, aún habrá que pagar impuestos. La parte residual, simplificando mucho, es el beneficio. 

Entonces, parece lógico pensar que no es lo mismo que no por mucho facturar, mayor será el beneficio de una empresa o negocio. De hecho, han corrido ríos de tinta sobre cuál debe ser la estructura eficiente de costes, ingresos, inversiones, amortizaciones, deudas, etc para una empresa. Puede darse el caso que a una empresa no le interese vender más: supondría tener que contratar a más personal, tener que comprar más equipo físico para atender a los nuevos clientes, o incluso tener que ampliar el espacio físico para llevar a cabo el desarrollo de su actividad, y puede ser que no esté interesado en aventurarse a algo en donde los ingresos son lo más incierto de la ecuación.

Todo esto me lleva a lo que considero lo más importante a la hora de analizar un negocio o tienda:

La disyuntiva entre margen y rotación: si nos paramos un momento a analizar negocios veremos que casi todos ellos se pueden encasillar en dos tipos: los que ganan mucho en cada unidad vendida, o los que venden muchas unidades ganando poco en cada venta. 

Un negocio con un alto margen por producto (y no me refiero al sector, porque hasta dentro de cada sector existe esta dualidad de posicionamiento), tenderá a vender exclusividad, productos o servicios no estandarizados y con una imagen potente de marca detrás. En estas tiendas veremos un trato cordial con el cliente, alto grado de asesoramiento, y un gran valor añadido en cada compra. En palabras económicas, gran parte de ese ingreso es beneficio, ya que tiene unos menores costes, o un precio más elevado que la otra opción; los negocios de alta rotación.

Aquí, lo importante es vender productos con poco margen, pero en gran cantidad, para así poder amortizar los altos costes fijos de este tipo de estructuras, ya que suelen tener plantas e instalaciones más grandes que tiendas que vivan del margen de sus productos.

Por tanto, si queremos que un negocio sea rentable, o bien vendemos un producto del cual gran parte del ingreso sea beneficio, o vendemos muchos productos de bajo margen de beneficio. ¿Quién gana más en una ciudad, un MediaMarkt  o una pequeña tienda de electrodomésticos? No lo sabemos, pero de lo que si estamos seguros es que la rentabilidad (beneficio) no es lo mismo que la facturación (ventas), y lo que en principio pueda parecer lógico, puede acabar siendo bien diferente en términos de ganancia.

Así que ya sabéis, aprovechad algún paseo para preguntaros cómo tiendas o negocios sin apenas clientela sobreviven en estos tiempos tan complicados, o cómo empresas de cientos de trabajadores puede que nunca hayan ganado un solo euro en toda su existencia, pese a manejar millones.

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