Pon un asesor en tu vida.

agosto 3, 2015

No, no me refiero a un asesor sentimental, o un -tan de moda- coach. Me refiero a la figura del asesor “de toda la vida”. Y es que desde que me dedico con gratuidad a aconsejar a propios y extraños en sobremesas sobre finanzas personales, emprendimiento o mundo laboral, siempre surgen cuestiones del lado de los interesados de las que no puedo dar respuesta.

notario-asesor-domestica-tu-economia

¿Qué tengo que hacer para registrar una empresa?, ¿Cómo hago para pedir una subvención?, ¿Cómo calculo una nómina para un trabajador?, ¿Cómo se registra una marca comercial?… y un largo etcétera.

Con carácter general, siempre doy el mismo consejo: contrata un asesor. “Es que quiero aprender a hacerlo yo mismo“, replican. Pues va a ser una pérdida de tiempo, sobre todo en el entorno empresarial. Por qué alguien iba a querer perder tiempo en ponerse al día en saber realizar todo tipo de trámites relacionados con la gestión ordinaria o trámites burocráticos habituales en la vida de una persona? Solo tendría sentido si realmente se quiere dedicar a la asesoría, consultoría y contabilidad.

Al principio, en ese afán de querer arrancar con un proyecto empresarial o a mejorar las finanzas personales, se tiende a dejar de lado una regla de oro: si alguien lo va a hacer mejor que tú y cobrando menos de tu coste marginal de hora de ocio o trabajo, delégalo. Y suele ser el 80 o 90% de los casos.

Nadie sabrá decirte cómo tramitar una subvención de la manera en la que conseguir la mayor probabilidad de éxito, o haciéndola tributar de la manera más ventajosa para tu empresa que un asesor o gestor de empresa que viva de hacerlo y que ya tenga la experiencia. Eso por poner un ejemplo, uno de los muchos que van desde contabilidad personal a trámites de pymes.

Existen asesores que llevan la contabilidad personal y profesional de una persona de manera integral, gestionando patrimonios y empresas, hasta formas de hacer consultas de manera telemática para casos puntuales. El hecho de contratar a un profesional no va de tener más o menos dinero; va de entender que hay ciertos trabajos que es mejor delegar.

Como tampoco te dedicas intentar ser notario para ahorrarte el dinero de la firma del mismo cuando inscribes una empresa en el Registro Mercantil, los buenos gerentes de empresas se dedican a lo que mejor se presupone que saben hacer: satisfacer una necesidad mejor que el resto.

Y ya en el plano más personal, lo recomiendo encarecidamente. En las empresas que he constituido ni me he preocupado de saber qué trámites o qué legalidad tengo que seguir. Para eso ya hay gente y merece la pena hacerlo siguiendo su experiencia, profesionalidad y buen hacer. Ahora que, como en todo, hay profesionales buenos, muy buenos y malísimos; como buen gestor sí es responsabilidad tuya dar con uno bueno y de confianza.

De alguna manera, y ya para cerrar el artículo, que entristece cómo se ha perdido la esencia del empresario y su capacidad para saber qué cosas tiene que subcontratar y cuales puede hacer por él mismo. Hacer de una idea un modelo de negocio rentable debe ser la preocupación de los gerentes de empresa, y los trámites son solo una condición necesaria pero no suficiente para triunfar; nunca te aportarán una competencia distintiva ni el hecho de hacerlos te harán ganar dinero per se.


¿Emprendo con socios o en solitario?

mayo 21, 2013

Muchos ríos de tinta corren sobre el tema emprendimiento hoy día en informativos, libros, conferencias, internet, blogging, prensa… que si promesas electorales por un lado que ayudarán a la creación de tejido empresarial -tan deteriorado por la actual crisis- en cuanto a PyMes, que si incentivos a la creación de empresa nueva para jóvenes que se lancen a la aventura…

No voy a ser yo quien diga lo que muchos creen: si alguien va a ayudar a retomar la senda del crecimiento en medio de modelos de negocio obsoletos e improductivos que no hacen más que descuartizar los recursos del Estado que tanto nos cuesta capta, eses serán los emprendedores. Hecha la introducción pertinente a mi tesis… entremos en materia.

¿Qué es lo mas importante de un proyecto?: ¿La idea?, ¿El modelo de negocio?, ¿El saber ver una oportunidad donde otros no?… Permítenme que lo dude… quizás preguntas del tipo como las que acabo de citar, si acaso no representen el 30 o 40% de la futura supervivencia de una empresa. Entonces, ¿qué es lo que hace un proyecto tenga más garantías que otro de que sobreviva en un entorno cada vez más hostil en cuanto a competencia para una nueva empresa?

El/los promotor/es. El promotor de un proyecto es de largo el factor de éxito (o de fracaso, como algunos apuntan) más influyente en los primeros años para una empresa de nueva creación, y máxime en la actualidad, cuando los proyectos que se abarcan suelen ser de naturaleza no convencional; o sea, que atienden una necesidad que antes no se podía por temas de tecnología o porque nadie antes lo hacía a través de ese modelo de negocio. Quiero hacer esta distinción porque para montar una cafetería, una panadería, una peluquería y similares, no hace falta un modelo de negocio innovador, o alguien con unas competencias por encima del resto; “simplemente bastará” con dar un mejor producto o servicio, o más barato, o más cerca que el de la competencia.

Quizás en su día a mi me hubieran podido dar el plan de negocio totalmente desarrollado en 1000 páginas de Microsoft o Apple pero no lo hubiera implementado ni por asomo como Steve Wozniak o Bill Gates por aquel entonces. En cambio podría aumentar sustancialmente las probabilidades de éxito si alguien me escribe en una hoja cuales son las líneas generales de funcionamiento de un compraventa de coches.

Vale, lo hemos argumentado rápido pero podrá valer: el promotor o promotores de una idea, más si se trata de algo “innovador” en cuanto a empresa, es de lo más importante. Un momento. Promotor… ¿O promotores? Es aquí donde quería hacer hincapié con mi artículo. Hay que tener muy claro con quien se embarca uno en un proyecto, pues es de las decisiones que menos se sopesan y que más trascendencia tienen para la futura empresa.

Algo que se suele escuchar mucho es: “Monté el negocio con fulanito pero al final acabamos separándonos y a mal”. En cambio pocas veces escucho: “Me fue tan bien por libre que me terminé asociando con esta otra empresa y acabó entrando en el capital de mi PyMe”. De esto se deduce que un error típico de los emprendedores es su tendencia a pensar que necesitan lanzar un negocio con más socios cuando realmente podrían hacerlo en solitario. Quizás debido a nuestra naturaleza humana tenemos miedo a quedarnos solos ante el fracaso. O porque pensamos que las penas entre varios se llevan mejor. O porque nuestro socio tiene competencias que nosotros no para fundamentar una ventaja competitiva de la empresa. O porque el proyecto, por dimensión, no es abarcable por una sola persona como único administrador. No lo sé.

Otra forma de no empezar bien un proyecto es ofreciendo entrar al capital de la empresa (poner “pasta”) a un amigo para que nos ayude con la inversión inicial. Mal. Mal porque el socio ya sea un amigo, o vaya a ser administrador de la empresa, o a trabajar en ella, es el recurso más caro, pero de largo. No entiendo cómo muchos no pueden ver esto. Si alguien necesita financiar una empresa debería hacerlo mediante deuda, o intentarlo al menos, antes que escriturar a nadie en el capital. Si lo que necesitamos es un “amigo” que nos deje dinero a medio plazo para echar a andar la empresa, lo que debemos es hablar con un business angel o similares; son empresas/fondos que se dedican a eso y no tendremos que discutir con ellos a la mínima. Y si lo que necesitamos es alguien competente para el cuadro organizativo de la empresa porque el proyecto se nos escapa a la gestión de una sola persona, entonces, contratar.

Me asombra como a poca gente le incomoda la pregunta de: ¿Podrías “pasar” de tu socio y emprender tú solo?. Los que lo tengan claro, adelante y mucha suerte y, los que duden lo mínimo deberían volver a leer el artículo otra vez y preguntarse si lo que quiero es convertir a un amigo en discusiones diarias, o tener que repartir los beneficios en proporción a la participación de mi socio en el capital, o renunciar a  tener el total control de toma de decisiones en mi empresa. 

Imagen | soymarketing.com


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 667 seguidores

Construye un sitio web con WordPress.com