Pon un asesor en tu vida.

agosto 3, 2015

No, no me refiero a un asesor sentimental, o un -tan de moda- coach. Me refiero a la figura del asesor “de toda la vida”. Y es que desde que me dedico con gratuidad a aconsejar a propios y extraños en sobremesas sobre finanzas personales, emprendimiento o mundo laboral, siempre surgen cuestiones del lado de los interesados de las que no puedo dar respuesta.

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¿Qué tengo que hacer para registrar una empresa?, ¿Cómo hago para pedir una subvención?, ¿Cómo calculo una nómina para un trabajador?, ¿Cómo se registra una marca comercial?… y un largo etcétera.

Con carácter general, siempre doy el mismo consejo: contrata un asesor. “Es que quiero aprender a hacerlo yo mismo“, replican. Pues va a ser una pérdida de tiempo, sobre todo en el entorno empresarial. Por qué alguien iba a querer perder tiempo en ponerse al día en saber realizar todo tipo de trámites relacionados con la gestión ordinaria o trámites burocráticos habituales en la vida de una persona? Solo tendría sentido si realmente se quiere dedicar a la asesoría, consultoría y contabilidad.

Al principio, en ese afán de querer arrancar con un proyecto empresarial o a mejorar las finanzas personales, se tiende a dejar de lado una regla de oro: si alguien lo va a hacer mejor que tú y cobrando menos de tu coste marginal de hora de ocio o trabajo, delégalo. Y suele ser el 80 o 90% de los casos.

Nadie sabrá decirte cómo tramitar una subvención de la manera en la que conseguir la mayor probabilidad de éxito, o haciéndola tributar de la manera más ventajosa para tu empresa que un asesor o gestor de empresa que viva de hacerlo y que ya tenga la experiencia. Eso por poner un ejemplo, uno de los muchos que van desde contabilidad personal a trámites de pymes.

Existen asesores que llevan la contabilidad personal y profesional de una persona de manera integral, gestionando patrimonios y empresas, hasta formas de hacer consultas de manera telemática para casos puntuales. El hecho de contratar a un profesional no va de tener más o menos dinero; va de entender que hay ciertos trabajos que es mejor delegar.

Como tampoco te dedicas intentar ser notario para ahorrarte el dinero de la firma del mismo cuando inscribes una empresa en el Registro Mercantil, los buenos gerentes de empresas se dedican a lo que mejor se presupone que saben hacer: satisfacer una necesidad mejor que el resto.

Y ya en el plano más personal, lo recomiendo encarecidamente. En las empresas que he constituido ni me he preocupado de saber qué trámites o qué legalidad tengo que seguir. Para eso ya hay gente y merece la pena hacerlo siguiendo su experiencia, profesionalidad y buen hacer. Ahora que, como en todo, hay profesionales buenos, muy buenos y malísimos; como buen gestor sí es responsabilidad tuya dar con uno bueno y de confianza.

De alguna manera, y ya para cerrar el artículo, que entristece cómo se ha perdido la esencia del empresario y su capacidad para saber qué cosas tiene que subcontratar y cuales puede hacer por él mismo. Hacer de una idea un modelo de negocio rentable debe ser la preocupación de los gerentes de empresa, y los trámites son solo una condición necesaria pero no suficiente para triunfar; nunca te aportarán una competencia distintiva ni el hecho de hacerlos te harán ganar dinero per se.


¿Emprendo con socios o en solitario?

mayo 21, 2013

Muchos ríos de tinta corren sobre el tema emprendimiento hoy día en informativos, libros, conferencias, internet, blogging, prensa… que si promesas electorales por un lado que ayudarán a la creación de tejido empresarial -tan deteriorado por la actual crisis- en cuanto a PyMes, que si incentivos a la creación de empresa nueva para jóvenes que se lancen a la aventura…

No voy a ser yo quien diga lo que muchos creen: si alguien va a ayudar a retomar la senda del crecimiento en medio de modelos de negocio obsoletos e improductivos que no hacen más que descuartizar los recursos del Estado que tanto nos cuesta capta, eses serán los emprendedores. Hecha la introducción pertinente a mi tesis… entremos en materia.

¿Qué es lo mas importante de un proyecto?: ¿La idea?, ¿El modelo de negocio?, ¿El saber ver una oportunidad donde otros no?… Permítenme que lo dude… quizás preguntas del tipo como las que acabo de citar, si acaso no representen el 30 o 40% de la futura supervivencia de una empresa. Entonces, ¿qué es lo que hace un proyecto tenga más garantías que otro de que sobreviva en un entorno cada vez más hostil en cuanto a competencia para una nueva empresa?

El/los promotor/es. El promotor de un proyecto es de largo el factor de éxito (o de fracaso, como algunos apuntan) más influyente en los primeros años para una empresa de nueva creación, y máxime en la actualidad, cuando los proyectos que se abarcan suelen ser de naturaleza no convencional; o sea, que atienden una necesidad que antes no se podía por temas de tecnología o porque nadie antes lo hacía a través de ese modelo de negocio. Quiero hacer esta distinción porque para montar una cafetería, una panadería, una peluquería y similares, no hace falta un modelo de negocio innovador, o alguien con unas competencias por encima del resto; “simplemente bastará” con dar un mejor producto o servicio, o más barato, o más cerca que el de la competencia.

Quizás en su día a mi me hubieran podido dar el plan de negocio totalmente desarrollado en 1000 páginas de Microsoft o Apple pero no lo hubiera implementado ni por asomo como Steve Wozniak o Bill Gates por aquel entonces. En cambio podría aumentar sustancialmente las probabilidades de éxito si alguien me escribe en una hoja cuales son las líneas generales de funcionamiento de un compraventa de coches.

Vale, lo hemos argumentado rápido pero podrá valer: el promotor o promotores de una idea, más si se trata de algo “innovador” en cuanto a empresa, es de lo más importante. Un momento. Promotor… ¿O promotores? Es aquí donde quería hacer hincapié con mi artículo. Hay que tener muy claro con quien se embarca uno en un proyecto, pues es de las decisiones que menos se sopesan y que más trascendencia tienen para la futura empresa.

Algo que se suele escuchar mucho es: “Monté el negocio con fulanito pero al final acabamos separándonos y a mal”. En cambio pocas veces escucho: “Me fue tan bien por libre que me terminé asociando con esta otra empresa y acabó entrando en el capital de mi PyMe”. De esto se deduce que un error típico de los emprendedores es su tendencia a pensar que necesitan lanzar un negocio con más socios cuando realmente podrían hacerlo en solitario. Quizás debido a nuestra naturaleza humana tenemos miedo a quedarnos solos ante el fracaso. O porque pensamos que las penas entre varios se llevan mejor. O porque nuestro socio tiene competencias que nosotros no para fundamentar una ventaja competitiva de la empresa. O porque el proyecto, por dimensión, no es abarcable por una sola persona como único administrador. No lo sé.

Otra forma de no empezar bien un proyecto es ofreciendo entrar al capital de la empresa (poner “pasta”) a un amigo para que nos ayude con la inversión inicial. Mal. Mal porque el socio ya sea un amigo, o vaya a ser administrador de la empresa, o a trabajar en ella, es el recurso más caro, pero de largo. No entiendo cómo muchos no pueden ver esto. Si alguien necesita financiar una empresa debería hacerlo mediante deuda, o intentarlo al menos, antes que escriturar a nadie en el capital. Si lo que necesitamos es un “amigo” que nos deje dinero a medio plazo para echar a andar la empresa, lo que debemos es hablar con un business angel o similares; son empresas/fondos que se dedican a eso y no tendremos que discutir con ellos a la mínima. Y si lo que necesitamos es alguien competente para el cuadro organizativo de la empresa porque el proyecto se nos escapa a la gestión de una sola persona, entonces, contratar.

Me asombra como a poca gente le incomoda la pregunta de: ¿Podrías “pasar” de tu socio y emprender tú solo?. Los que lo tengan claro, adelante y mucha suerte y, los que duden lo mínimo deberían volver a leer el artículo otra vez y preguntarse si lo que quiero es convertir a un amigo en discusiones diarias, o tener que repartir los beneficios en proporción a la participación de mi socio en el capital, o renunciar a  tener el total control de toma de decisiones en mi empresa. 

Imagen | soymarketing.com


El excedente del consumidor, la clave de la rentabilidad empresarial

abril 10, 2013

Generalmente, cuando una venta se produce, es porque según los economistas teóricos se han encontrado oferta (lado de la empresa) y demanda (lado de los consumidores) en un punto P. Hasta aquí estamos de acuerdo pero, ¿todos los consumidores hubieran estado dispuestos a pagar P y solo P por lo que han comprado? ¿O alguno de ellos hubiera estado dispuesto a pagar un poco más por el producto? Si la respuesta a esta última pregunta es afirmativa, nos encontramos con lo que los economistas llaman “el excedente del consumidor”.

Para no aburrir con teorías y gráficos y a riesgo de pecar de no purista de la ciencia económica, pasaremos directamente a un ejemplo que será bastante ilustrativo: Vengo de tomarme un café por 1€ en una cafetería de Santiago de Compostela. ¿Hubiera pagado por él 1.1€? Quizás si. ¿Hubiera pagado 1.3€? Me lo tendría que pensar bastante más. Y… ¿Finalmente hubiera pagado 3.5€ por ese café?. Definitivamente no.

Ahora extrapolemos el ejemplo a un ejecutivo alemán que está de vacaciones o de negocios en España. Tiene más renta disponible para consumo que la media española y tampoco es que le moleste gastarse un poco más ya que simplemente está de paso y sólo será una vez. Posiblemente por 3.5€ él sí se hubiera tomado ese café.

He expuesto dos planteamientos quizás un poco radicales pero que servirán para captar la esencia que subyace al excedente del consumidor: A medida que se eleva el precio de un servicio o bien, menos consumidores estarían dispuestos a pagar por ello, o, dándole la vuelta a la afirmación: si se produce la venta a un precio P igual para todos los demandantes, se perderá un excedente para ciertos tramos de la demanda (recuérdese que el alemán estaba dispuesto a pagar 3.5€ por un café que costaba 1€, por lo que ese excedente de 2.5€ se pierde.

¿Es importante esto? En mi opinión creo que es uno de los mayores determinantes de rentabilidad de gran parte de las empresas de venta al público, ya sean bienes o servicios. El arte de captar esa predisposición de cierto número de consumidores a pagar más por algo, está estructurado hoy día con triquiñuelas de todos los colores. Veremos un par de ejemplos reales que espero que os abran los ojos para identificar este tipo de fenómeno allá por donde vayáis.

Caso Ryanair: La aerolínea vende billetes que le dan derecho al pasajero a ir del punto A al B en avión. Todos llegan a la misma hora, todos llegan al mismo destino y todos van sentados en los mismos asientos. Normalmente en las compañías suele haber la “Business Class” que ofrece asientos más amplios, trato personalizado y servicios complementarios al vuelo para hacer de éste una experiencia más agradable y, de paso, captar parte del excedente del consumidor que se perdería si se cobrase lo mismo a todos los pasajeros.

Pero en Ryanair no pueden inventarse una business class ya que la aerolínea se enmarca dentro de las conocidas como “low cost”. Una de las argucias que suelen idear es la de “embarque prioritario” que significa que podrán entrar antes del resto de pasajeros y sin esperar en cola de embarque. ¿Es esto algo ilegal por parte de Ryanair? No. ¿Es estúpido por parte del consumidor? Tampoco, paga más por un añadido a un servicio estándar. La situación se explica simplemente con la teoría del excedente del consumidor: en el momento que una persona esté dispuesta  a pagar más por algo, las empresas intentarán captar este excedente en forma de servicios adicionales, VIP, complementos, etc.

Otro ejemplo bastante más rebuscado pero que está más cerca de lo que el lector cree es el de los microprocesadores electrónicos. Normalmente, cuando un empresa de componentes electrónicos se llame Intel, NVidia o Samsung saca al mercado una serie de procesadores lo hace estructurado en pongamos por ejemplo 4 o 5 procesadores de diferente velocidad de cálculo. ¿Por qué no saca Intel un procesador solamente?… ¿Qué ocurriría si soy Intel y vendo solo un tipo de procesador a 3.2GHz de velocidad? ¿Acaso estoy con esto dejando de ganar dinero? Evidentemente si. Y eso que no hemos hablado de cuanto sería el precio.

Pero es que como todo, en el momento que existe alguien dispuesto a pagar más por algo adicional (en este caso, mayor velocidad de cálculo), se hará un esfuerzo por tratar de captar el excedente del consumidor. Para el caso de los componentes electrónicos como los microprocesadores del smartphone que tienes a tu lado, se utiliza una práctica curiosa pero efectiva: los procesos de producción para fabricar microprocesadores se basan en fabricar un único producto de más altas prestaciones o características para luego quitárselas a ciertos lotes de producto dependiendo de lo que se necesite para así tener una gama de productos mayor.

O sea, que realmente, Intel fabrica 1000 microprocesadores de 3.2GHz, para luego coger 500 de ellos y “caparle” un mecanismo que haga que la velocidad baje artificialmente, con lo cual, la situación es hasta paradójica porque la empresa a fin de captar el excedente del consumidor, tiene un coste más alto (ya que luego de producirlos, tiene que limitar artificialmente su velocidad) para los productos de menor precio y gama.

Y esto fue, es y será así por los siglos de los siglos, o, al menos, mientras haya gente dispuesta a pagar más que otra por un mismo servicio. Un último ejemplo a modo de reflexión… acaso el lector, que religiosamente paga su tarifa de conexión a internet mediante la cual está leyendo este artículo, ¿cree que a su proveedor de servicios no le costaría lo mismo ofrecerle 1MB, 10MB o 100MB? Efectivamente, le cuesta lo mismo suministrar 1, 10 o 100 MB por fibra óptica… pero ¿por qué no cobra lo mismo si le cuesta lo mismo? La respuesta, es su afán de maximizar la rentabilidad de la empresa haciendo uso del excedente del consumidor.


El precio y su subjetividad

marzo 4, 2013

Aunque de lo que os vengo a hablar hoy no sea puramente de finanzas, sí que afecta en gran medida a nuestra toma de decisiones de compra y, por ende, a nuestras finanzas personales. Una vez puntualizado esto, pongámonos manos a la obra.

billete de 10 euros €

Los mercados financieros, tienen la característica de sintetizar toda la información en una magnitud: El precio. El hecho de que hablemos de un mercado al uso, implica que detrás de ese precio hay una demanda y una oferta, lo cual debería garantizar una formación más o menos óptima de precios más o menos óptima y eficiente. Ahora bien, en los mercados de bienes de consumo la información que maneja el consumidor (el lado de la demanda) tiene una naturaleza más sesgada de lo que el propio cliente cree: promociones comerciales, descuentos, venta cruzada, financiación en la compra, y un largo etcétera que contribuyen a empañar la percepción de valor que un cliente hace de un producto, o lo que es lo mismo: se desvirtúa la esencia del precio.

Si aún está atento al artículo el querido lector tras esta siempre espinosa introducción teórica, quizás le apetezca ver lo que yo creo que son dos de las armas que suelen usar las empresas a la hora de presentar su oferta:

1.- La incapacidad del ser humano de discernir cantidades absolutas y relativas.

Es un mecanismo muy simple una vez que te lo cuentan pero es difícil darse cuenta por uno mismo de la gran cantidad de veces que cometemos este “error” y de la que muchas empresas intentan sacar provecho.

En efecto, el ser humano no sabe distinguir entre valores absolutos y relativos, o tiene mucha dificultad para hacerlo. Sino cómo se explica lo siguiente  Muchas personas estarán dispuestas a recorrer 50 km porque la televisión que le gusta de 100€ tendrá una rebaja del 75% en una ciudad cercana, pero pondrá ciertas reticencias a comprar un coche en un concesionario a los mismos 50 km de distancia, porque el coche ha pasado de valer 24500€ a 24410€, una rebaja de 90€.¿Por qué por 75€ en el caso de la televisión si nos movemos pero por 90€ en el caso del coche nos cuesta más?

Yo tengo mi teoría de que la gente le da menos valor a la misma cantidad de dinero conforme la cantidad asociada al descuento o a la mejor oferta es mayor, como ocurre en el caso de compra de un coche, de una casa, o de algo muy caro, sin embargo, muchas veces no es así, y las empresas saben que tenemos problemas para hacer esta distinción. Nos debería dar lo mismo ahorrar 10€ en la compra de un piso de 200.000€ que en un jersey de rebajas, 10€ son 10€. Así de simple y así de difícil de ver.

Otro ejemplo: el precio de la gasolina. Muchas estaciones de servicio tienen un par de céntimos más barato el litro de gasolina y esto mueve a gente que en principio busca el precio más bajo porque el producto es el mismo. Hasta aquí bien. Pero poca gente entra a valorar lo que gasta esperando en la cola a ser atendido, lo caro que están otros servicios anexos al servicio de carburante, lo lejos que le pueda quedar la estación de servicio etc. ¿Por qué tantas vueltas por 1 o 2 céntimos de diferencia, que supondrán 50 cent o 1€ si total nos fundimos 5€ en pedir un postre en un restaurante, o por no querer buscar aparcamiento gratuito y lo estacionamos de pago por 3€? Aquí creo que el hecho de que el precio del producto (combustible) sea tan similar de una estación de servicio a otra, nos hace deducir inconscientemente que una diferencia de medio céntimo o 1 céntimo pueda llegar a ser más significativa de lo que si se comparase en términos absolutos de renta del individuo llegaría a ser.

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2.- La relatividad del precio dependiendo de con qué lo comparemos.

Este es muy curioso y utilizado, se puede observar en grandes superficies o en pequeños establecimientos y se ve mejor con un ejemplo: 4 lavadoras: una básica de 150€, otra con algún extra más, por 200€, una tercera con unas especificaciones técnicas superiores al resto, mucho más moderna y eficiente por 400€, y la última, el último grito en tecnología directamente desde Alemania, con conexión a Internet  con parte meteorológico, y hasta nos informa de cotizaciones de empresas en tiempo real, para que usted no pierda de vista sus acciones mientras programa sus más de 500 programas. Ésta última está en un lugar visible para todo el mundo, en un pedestal, y con vídeos demostrativos al lado, todo ello por tan solo 3000€.

Quién va a comprar una lavadora, que para lo que se quiere, es para lavar la ropa, por 3000€!? Nadie. Ni siquiera está hecha para que se venda. Ni siquiera en la propia tienda tienen más unidades de ese producto. ¿Entonces qué sentido tiene? La lavadora cara está puesta ahí simplemente para que la de 400€, parezca más barata. Si comparamos el grupo de las tres primeras lavadoras (150€, 200€ y 400€) con la súper-lavadora de 3000€, nos será más difícil percibir las diferencias de precio que si solo tuviésemos las tres primeras lavadoras. La tienda en donde obtiene la rentabilidad es en su producto de 400€, y lo “hace barato” ofreciendo uno exageradamente más caro para que el cliente diga: “Yo me conformo con algo normalillo, pero tampoco quiero una chatarra, y como la de 400€ no es cara…”.

Si os parece demasiado rebuscado y que esto realmente no ocurre, por qué no vais a una tienda de electrónica e imagen. ¿Acaso no veis siempre una televisión de tropecientas mil pulgadas en el medio y medio? ¿Realmente creéis que se venden muchas unidades de ella? Es posible que no, ya que su cometido es el de “engañar” nuestra percepción del precio y abaratar el resto de televisores de la tienda.

Así que ahora ya lo sabemos; las empresas tratan de desvirtuar nuestra percepción del valor de los productos, y es por esto por lo que debemos estar alerta en todo momento y decir: ¿Qué estoy comprando realmente y qué valor le atribuyo?


Rentabilidad, riesgo y liquidez.

octubre 2, 2012

Muchas veces, y yo soy el primero que lo hace, sin pensar, manejamos los conceptos de rentabilidad, riesgo y liquidez asociados a una determinada inversión sin reparar mucho en lo que son. Hoy veremos por encima de qué van.

Rentabilidad:

Primeramente hay que prestar atención al juego de palabras. Una inversión/operación económica/financiera siempre va a determinar una rentabilidad. Otra cosa es que sea rentable o no. La rentabilidad es la diferencia en términos porcentuales (%) del monto inicial vs. monto final. Si una cuenta ahorro me ofrece el 3% anual, no será exactamente mi rentabilidad, pues a ese 3% hay que deducirle gastos de apertura, comisiones, etc. y hacerlo siempre a posteriori.

Lo que generalmente se oferta como rentabilidad siempre será una estimación a menos que estemos valorando una operación ya cerrada. Volviendo al ejemplo anterior, si yo tengo en mi cuenta 1000€ al principio, y tras año y medio tengo 1028€, la rentabilidad de la operación es de 2,8% y no de 3%, que es simplemente la remuneración anual ofertada. En resumen, lo lógico es decir:  “la rentabilidad de las acciones del Santander para 2011 fue del 2,56%”. Y no decir “este negocio/operación me dará una rentabilidad del 7%”.

A la hora de dedicar nuestros recursos (dinero) en una inversión financiera o negocio, elegiremos la que nos ofrezca una rentabilidad más elevada. Pero toda operación implica un riesgo, aunque sea ínfimo. Esto hay que tenerlo siempre muy en cuenta.

Riesgo: 

El riesgo de una operación es la probabilidad de que lo que creemos que sucederá, no suceda. También se expresa en cifras porcentuales y se suele cumplir que a mayor riesgo, mayor rentabilidad (renta variable, participaciones preferentes)  y a menor riesgo, menor rentabilidad (letras del Tesoro, bono alemán). Si una cosa está clara, es que nada está exento de riesgo, y que el hecho de asumir mayor riesgo estará mejor remunerado (en términos de rentabilidad ofrecida) que el no hacerlo.

También me gustaría puntualizar que normalmente se generaliza -cosa muy mala en esta vida para todo- y que no podemos meter toda la renta variable en el mismo saco. Ni siquiera todas las acciones, incluso dentro de un mismo sector de una misma economía, tienen el mismo nivel de riesgo. El riesgo es muy difícil de cuantificar porque en cada caso atiende a razones muy específicas, aunque la estadística nos ayuda dándonos estimaciones del riesgo futuro calculando indicadores (Beta, desviación típica,…) basados en datos pasados.

Liquidez:

Esta es la gran desconocida ya no solo a la hora de valorar inversiones, sino también cuando se emprende un negocio o cuando se adquiere una deuda. La liquidez es la capacidad que tienen los activos de una operación para convertirse en euros si nosotros así lo precisáramos. Aunque es muy complicado cuantificar esta característica, siempre es importante valorar hasta que punto voy a dejar mi dinero ‘atrapado’ en una operación. Recuerde el importante concepto del coste de oportunidad.

El mercado de acciones europeo es muy líquido, ahora mismo tengo 100 títulos de Acciona y en segundos puedo tener el dinero en mi cuenta. No así para el caso del dinero en un plan de pensiones, que pasarán años hasta que pueda tener el dinero en mis manos.

Así que ya sabéis, a la hora de valorar una inversión financiera, emprender un negocio o hacer de acreedor nunca estará de más pararse y analizar estos 3 conceptos inherentes a la operación.

Imagen: gurusblog


¿Qué son las SICAV?

septiembre 24, 2012

Esta semana quiero hablaros de una controvertida herramienta de inversión. Nunca está de más ampliar nuestra cultura financiera para estar enterados de qué hacer con nuestro dinero.

Sociedades de Inversion de Capital Variable

Las SICAV, acrónimo de Sociedad de Inversión de Capital Variable, se estructuran como Sociedades Anónimas (son empresas). El principio básico de funcionamiento, es que nosotros le cedemos el control de nuestro dinero a unos terceros que gestionan dicha SICAV, para que los invierta en títulos de renta variable (acciones, deuda soberana, bonos, etc).

En cuanto a los requisitos, han de estar formadas por un mínimo de 100 socios, y el capital entre todos ha de sumar 2,4 millones de € a precio de mercado. Además, en teoría su funcionamiento (dónde invierten el dinero) está supeditado al control de la CNMV, por lo que tiene una serie de restricciones (desglosadas aquí).

Se trata de un instrumento de canalización de inversiones muy importante en España, sobre todo para grandes fortunas, ya que las plusvalías solamente tributan al 1% y no al 30% al que lo hacen las S.A. Eso si, se refiere a la plusvalía de venta para la empresa, ya que en el momento que retiremos nuestra aportación de la Sociedad lo que hayamos ganado en concepto de plusvalía y dividendos tributará entre el 21 y el 27%.

Además, a la vista de la anunciada subida de impuestos sobre las plusvalías en operaciones financieras a corto plazo, pasarán a ser una opción más que suculenta para muchos inversores, que se escudarán en una S.A. que les permita especular en el corto plazo y pagar menos impuestos cuando retiren su aportación de la sociedad colectiva.

Como crítica por parte de colectivos en general y Hacienda en particular, se denuncia que estas empresas pierden su identidad de “inversiones colectivas” en el momento que una gran fortuna familiar, o personal, para llegar a los 100 socios, utiliza meros testaferros que son llamados “hombres de paja”. Así al final la sociedad se usa para evadir impuestos de grandes fortunas personales.


Qué es el TAE y apuntes a tener en cuenta.

agosto 27, 2012

Hoy vamos a charlar un poco sobre un tema del que mucho se habla pero poco se sabe. Por lo general, cuando prestamos dinero (lo depositamos en una entidad bancaria) buscamos obtener la mayor rentabilidad, por contra, cuando pedimos dinero prestado, esperamos que nos pidan el menor interés posible.

Sin embargo, cada operación financiera es diferente: en cuanto a plazos, mensualidades, tipo de interés nominal, gastos implícitos, etc… por lo que se hace necesario una única cifra que tenga carácter comparativo entre alternativas de diferentes características. No es gracioso que depositemos nuestro dinero en un depósito al 4% anual en vez de uno al 2,5% anual si después nos van a cobrar comisiones o gastos de cancelación que incrementarán la operación. Como tampoco parece muy intuitivo hablar de tipo de interés del 5% a 6 meses si lo que queremos es compararlo con otro depósito que ofrece un 3% mensual.

Derivado de todo lo anterior, y por ley (Banco de España, 8/1990) aparece la Tasa Anual Equivalente (TAE). Dicha tasa pretende homogeneizar toda operación a una base anual para poder compararlas, además de incluir en su cálculo gastos de apertura y cancelación. No incluye gastos de corretajes, o honorarios de notarios por formalizar en ocasiones las escrituras. Bien, ahora ya sabemos que se pueden comparar opciones a la hora de tomar una decisión sin saber mucho de finanzas, basta con elegir el mayor TAE para un depósito o el menor TAE para un préstamo.

A modo de ejemplo, vayamos a la web del banco ING, y de entrada nos encontramos con este cuadro:

Interesante pero… si el TAE me ayuda a comparar… porqué según el plazo y el capital mínimo me ofrecen diferentes rentabilidades? Bien, pues aquí reside la clave del asunto. Al estar hablando de TAE podemos evaluar y ver rápidamente cuál de estas opciones se adapta mejor a mis necesidades. Tampoco están intentando engañar a nadie; es normal que los inversores exijan más rentabilidad a mayor cantidad de dinero y a mayor plazo. Si solo mostrasen el interés nominal mensual podríamos pensar que el depósito a 6 meses es el más rentable, pero sólo lo es durante 6 meses. El de 12 meses, aunque menos rentable mensualmente, al darte 12 pagos, en términos absolutos nos estará dando una mayor cantidad de dinero. De ahí que el TAE sea mayor.

Repito, no tenemos que mirar el tipo de interés, tenemos que mirar el TAE para comparar. Ahora vayamos a otro ejemplo, a la web del BBVA y nos topamos con este depósito:

En este otro ejemplo lo que tenemos es un tipo de depósito en el cual al 4º mes cambia su retribución, disminuyendo del 2.45% al 1.5%. Casi nada. Aunque nos lo ofertarán diciendo que es un depósito ANUAL al 2.45%, el caso es que solo ofrece esa rentabilidad anual LOS 4 PRIMEROS MESES. Es un intrincado juego de conceptos, pero aunque estemos hablando de una Tasa ANUAL Equivalente, no significa que esa rentabilidad tenga que durar un año, es solo que el producto se referencia una base anual en base a la Ley para poder establecer comparaciones, aunque a veces pueden terminar liando más de lo que ayudan.

Entonces, lo mejor es sentido común y revisar todo lo relativo a un préstamo o depósito, o en general, cualquier operación. La TAE está bien para comparar pero productos pero siempre con una misma base temporal. Es preferible un depósito a 12 meses con un TAE del 4,5%, a uno de 1 mes con un TAE del 10%. Aunque nos de mayor rentabilidad solo lo hace durante 1 mes, por lo que acabamos ganando menos.


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