Tarjetas de crédito: ese gran enemigo.

mayo 3, 2012

Son una herramienta muy útil como medio de pago. No lo son tanto como herramienta de financiación personal. Si eres capaz de diferenciar claramente estos dos matices, quizás no deberías seguir leyendo. Si no es así ahondemos un poco más en el tema.

Las tarjetas de crédito. Tal vez sea porque su rectángulo es áureo, o porque no vemos cuando la usamos que estamos usando dinero tras ese plástico. O porque llevamos toda la vida creciendo entre ellas, las vemos como algo cotidiano. Y eso es un peligro. Quién no tiene hoy en día si no es un NiNi como yo una tarjeta de crédito? Nos sentimos especiales… somos clientes VIP del banco. Qué bueno es el banco por dejarme gastar dinero tan fácil.

El principal problema de todo esto, como casi siempre en estos casos, está asociado a la naturaleza del ser humano. Mucha gente, cree que por tener que pagar después, que por aplazar sus obligaciones, estas desaparecerán. Pero aparecen, y con más fuerza que nunca cuanto más las queramos alejar en el tiempo. (A mayor plazo de la deuda, más riesgo, mayor interés).

Vamos a analizar la situación: tengo una tarjeta asociada a mi cuenta bancaria (qué especial me siento), y pongamos que 1000€ en esa cuenta.Este mes me he pasado con las compras y los caprichos, y he dejado la cuenta temblando, a 0. Luego vienen los gastos fijos mensuales que si son indispensables. No hay problema, mi amigo el banco me dejará dinero fácil, sin pedirlo, sin preguntas, para estos gastos. Total, mi “amigo” el de la sucursal me dijo que sólo pagaría un 1,5% de interés. No es tanto.

Vaya! la fórmula parece que funciona, me siento como un gran país europeo emitiendo deuda… puedo gastar todo lo que quiera! Repito la fórmula unos cuantos meses acumulando deuda. Total, solo pagaré el 1.5%… Lo que no sé es que ese 1.5% no es anual. Es mensual. Con lo cual se generará un efecto “bola de nieve”. Más deuda generan más intereses que para pagarlos nos hace falta emitir más deuda que conllevan más intereses, y así sucesivamente. Qué trampa! Si repetimos esto durante un año, con un 1.5% mensual, pagaríamos sobre un 17% anual. Gracias banco.

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Si vemos el gráfico, el problema está cuando estamos en una situación de solapamiento entre las gráficas de interés compuesto e interés simple. Son los primeros meses y la bola de nieve aun no ha rodado lo suficiente. El problema viene después.

Si os sirve de consuelo, el gran Albert Einstein también cayó rendido ante la peligrosa ecuación que oculta el tipo de interés compuesto que aplican las tarjetas de crédito. Dijo:

“El interés compuesto es la fuerza más poderosa de la galaxia”.

Dentro del “anumerismo” que caracteriza al ser humano, somos incapaces de visualizar la cantidad de intereses que puede generar una deuda a la que se nos aplique un interés compuesto.

Creo que ha quedado más que demostrado que como herramienta de finanzas personales, las tarjetas de crédito son una auténtica estafa. Pero no pretenderás que el banco le regale dinero a gente insolvente y después no exija cobrar una aberración en intereses para compensar el riesgo que han sufrido? No son ONG’s. Como medio de pago, son útiles y cómodas, y aunque tengan comisiones de mantenimiento y tasas por operar con ellas, son elemento clave en nuestra economía. Pero para financiar compras, son una basura financiera. Piensa que es tu dinero, y por tanto, no deberías endeudarte sin saber las obligaciones futuras que conllevará.


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